Características
de las tecnologías de información y comunicación en el sistema educativo
La
inclusión de las TIC en la enseñanza Existen diferentes niveles o grados de
integración de las TIC en la enseñanza. Kelly (2005) los retoma para el
análisis de la conformación de escenarios posibles, citando la distinción de
Moersch (2002) que ha identificado ocho niveles de implementación de las TIC en
el aula: las que van desde el “no uso” hasta el uso refinado de las tecnologías,
donde ya no se distingue entre enseñanza y tecnología (percibidas indistintamente
como procesos, productos y/o herramientas).
El
paso de un nivel al siguiente supera cuestiones inherentes al desarrollo tecnológico
y pone el acento sobre temáticas de orden pedagógico.
En
los dos primeros niveles, Toma de Conciencia
y Exploración, se trata sólo de
los primeros pasos ya que es el docente quien pauta y secuencia el cuándo y
para qué de la utilización de las herramientas por parte de los alumnos. A
medida que se va avanzando en los siguientes niveles, Inmersión e
Implementación, se tiende a que los alumnos asuman mayor autonomía en la
utilización de las herramientas, y se plantean desafíos cognitivos más
complejos Los dos últimos, Expansión y Refinamiento, se caracterizan por
la explotación al máximo de las herramientas de comunicación. Tal como se
mencionó, el uso de las tecnologías es transparente como herramienta, y al
mismo tiempo, los alumnos pueden construir nuevos
productos
tecnológicos.
Para
comprender las maneras en que las TIC
pueden insertarse en el sistema educativo, Brünner (2003) se refiere a cuatro
escenarios del futuro cuya definición proviene del cruce de la variable
tecnológica con las variables de innovación pedagógica. La variable tecnológica
establece dos puntos de vista diferentes en relación con la entrada de las
tecnologías en las escuelas:
“la
visión externalista adaptativa (las
escuelas se adaptan a unas tecnologías impuestas desde el contexto) y la
internista sintónica (las escuelas buscan las tecnologías que precisan y a
partir de ahí entran en sintonía con el entorno). La segunda variable, la
pedagógica, presenta dos alternativas básicas: la enseñanza tradicional
(reproduccionista, centrada en el docente) y la innovadora, caracterizada por
el intercambio intersubjetivo y el enfoque constructivista del aprendizaje.
Los
cuatro escenarios resultantes son:
1.
Nuevas tecnologías para el enriquecimiento del modelo tradicional (internista +
tradicional), que es el más frecuente en la actualidad, dado que las nuevas
tecnologías son vistas como un nuevo recurso, complejo, costoso, pero que no
interpela la prácticas tradicionales de enseñanza.
2.
Una sala de clases interactiva (internista + innovador), caracterizada por el
papel protagónico de un alumno con creciente autonomía en la gestión de su
proceso de aprendizaje, para quien las computadoras son un medio para la
construcción de conocimiento.
3.
Nuevas destrezas básicas (externalista + tradicional), escenario vinculado con
la incorporación de contenidos informáticos al currículo para satisfacer las
demandas del mundo del trabajo;
4.
Entornos virtuales de aprendizaje (externalista + innovador), según el autor,
“el salto más audaz dirigido a imaginar formas de superar el abismo” entre lo
que la escuela enseña y las inciertas e impredecibles necesidades de esta era
que está en sus comienzos. Este “mundo imaginado” plantea la formación de una
conciencia intersubjetiva mediada por redes con terminales instaladas en
cualquier espacio social, dejando atrás incluso la actual discusión sobre si
instalar las computadoras en el aula o no: no habría aulas.
EVELYN CASTILLO
C.I: 16.210.920
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