Autor: Laurin Carmona
La
sociedad de la información es aquella en la que la información y el
conocimiento tienen un lugar privilegiado en la sociedad y en la
cultura, la distribución y manipulación de la información forman
parte estructural de las actividades culturales y económicas, la
sociedad de la información es vista como la sucesora de la sociedad
industrial. Norbert Wiener, creador de la cibernética, fue el que
anuncio dicha sociedad cuya base organizativa, para él, era la
circulación sin trabas de la información, a la que consideraba una
nueva materia prima.
No
obstante, el concepto pluralista de sociedades del conocimiento va
más allá de la sociedad de la información ya que apunta a
transformaciones sociales, culturales y económicas en apoyo al
desarrollo sustentable. La sociedad de la información hace
referencia a la creciente capacidad tecnológica para almacenar cada
vez más información y hacerla circular cada vez más rápidamente y
con mayor capacidad.
La
sociedad del conocimiento hace referencia a la apropiación critica y
selectiva de la información protagonizada por ciudadanos que saben
que quieren y como aprovechar la información. Estamos pues, en la
antesala de la nueva sociedad. La sociedad del conocimiento, en el
escenario de los que investigadores y científicos llaman “la
industria del conocimiento” y la información, en un bucle
recursivo, que influencia y modifican conceptos económicos,
culturales, políticos y sociales, creando nuevos impulsores y
paradigmas de la dinámica social que mueven a las organizaciones
hacia nuevos retos, paradojas y utopías, propias de los cambios
apócales que presenciamos en la primera década de este nuevo siglo.
Para
afianzar estas ideas, solo podemos pensar en las nuevas formas
computacionales, la posibilidad de interacción cerebro-maquina. El
ingreso de las organizaciones a la sociedad del conocimiento modifica
sustancialmente los comportamientos de las personas que laboran
dentro de ella, las actividades que ejecutan, el empleo del tiempo,
la vinculación educación, trabajo, los sistemas para la ejecución
de planes, programas y la formación ciudadana. Hemos llegado a un
momento histórico en el que cualquiera, casi desde cualquier sitio,
puede acceder a una masa de información en ningún ser humano ni
conjunto de seres humanos sería capaz de captar, la información
está allí. Así mismo, la expresión: "Sociedad de la
información" designa una forma nueva de organización de la
sociedad. Es decir, que a medida que se transforman los valores y las
actitudes, podemos decir, que en última instancia, se trata de un
cambio cultural.
En
conclusión la información y el conocimiento se han convertido en a
tractores de orden dentro del campo energético-psíquico de la masa
humana en la nueva sociedad. No obstante, no podemos olvidar que un
conocimiento sin ética, es potencialmente destructivo hasta
colocamos en peligro de un holocausto nuclear. Necesitamos el
conocimiento vinculado a una inteligencia emocional y espiritual
desarrollada que nos indique nuevos caminos de crecimiento dentro de
una cosmovisión de autorrealización planetaria.
Por lo
tanto, las características de la sociedad del conocimiento esta
enfatizado como la importancia de la elaboración de conocimientos
funcional a partir de la información disponible. En la sociedad del
aprendizaje, aludiendo a la necesidad de una información continua,
para poder afrontar los constantes cambios sociales. Pero en la
sociedad de la inteligencia, es que cada persona u organización no
solo dispone de su propio conocimiento, sino que tiene también una
capacidad casi ilimitada para acceder a la información. La
disponibilidad de nuevos medios tecnológicos abre un nueva puerta
hacia un mundo de posibilidades .sociedad de la información designa
una forma nueva de organización de la sociedad. Es decir, que a
medida que se transforman los valores y las actitudes, podemos decir,
que a medida que se transforman los valores y las actitudes. Podemos
decir, que en última instancia, se trata de un cambio cultural.
Estamos
pues, en la antesala de la nueva sociedad. La sociedad del
conocimiento, en el escenario de lo que investigadores y científicos
llaman "la industria del conocimiento" y la información,
en un bucle recursivo, que influencia y modifican conceptos
económicos, culturales, políticos y sociales, creando nuevos
impulsores y paradigmas de la dinámica social que mueven a las
organizaciones hacia nuevos retos, paradojas y utopías, propias de
los cambios apócales que presenciamos en la primera década de este
nuevo siglo. La cual, el concepto pluralista de sociedades del
conocimiento va más allá de la sociedad de la información ya que
apunta a transformaciones sociales, culturales y económicas en apoyo
al desarrollo sustentable.
La
consideración de que una sociedad se basa en el conocimiento no
depende, por lo tanto, del tipo de los bienes producidos (es decir
bienes inmateriales o intensos) y tampoco de la competencias
especificas de los empleados, que se manifiestan por ejemplo en
certificaciones académicas. Las organizaciones muchas veces citadas
como ejemplos del trabajo basado en el conocimiento -como
consultorías, los bancos de inversión, los corredores de bolsa, los
laboratorios de software o las agencias publicitarias- no lo son por
sus exigencias laborales específicas o sus productos como
organizaciones basadas en conocimiento. De entrada, los conocimientos
y experiencias requeridos para la producción de ropa y de acero no
son menos intensos que el conocimiento requerido para las actividades
en las organizaciones mencionadas.
Es
un hecho que este nuevo paradigma de sociedad se constituye de facto
como el fundamento del desarrollo económico, político y social del
siglo XXI. En un proceso que se realimenta a sí mismo, las nuevas
tecnologías facultan a la sociedad en el manejo de grandes volúmenes
de información, las cuales, a su vez, generan más conocimiento en
un círculo virtuoso ascendente de progreso.
Se
necesitaría, entonces, hablar también de una sociedad de riesgo, lo
cual contradice o, al menos, hace contrapeso a la sociedad de la
información y del conocimiento. En efecto, en esta última se
esperaría que los encargados de tomar decisiones supieran cómo
lograr sus objetivos, en tanto que en la primera serían los
acontecimientos imprevisibles e incontrolables los que impedirían su
tarea, algo muy de tener en consideración.
Por
lo tanto, requerimos de la asimilación cognitiva para transformar la
información en conocimiento e integrarlo al sistema de creencias del
sujeto. Por ejemplo, si leemos cualquier libro es probable que ocurra
la transformación en caso de entender su contenido y lo adecuemos a
nuestro sistema de creencias; si lo aprendemos de memoria sin
entenderlo, entonces tendremos información, pero no conocimiento.
Finalmente,
la “SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO” se ve reflejada en varios de los
aspectos. El conocimiento es propio de cada ser que se ve inmerso en
este mundo, tomado en la actualidad como una herramienta de poder que
hace la vida más fácil y completa, lo que conlleva a que de un modo
u otro tengamos que ser parte de esto, por ejemplo, caemos en el área
de las tecnologías que nos permiten una entrega más rápida de
información. Así quien no posee este conocimiento, es aquel que
sufre la exclusión o discriminación de los entes de poder.
Asimismo,
al estar en un mundo tan globalizado, la creciente interrelación
entre sociedades y personas ha hecho resaltar más las diferencias,
lo que conlleva como todas las cosas aspectos buenos y malos, como
queda en evidencia en lo que anteriormente decía. Ahora, quizás mi
tarea como docente en formación y próxima a egresar de la
universidad sea, atender a todos estos cambio sociales y tecnológicos
de los que estamos siendo parte y que de un modo u otro no estamos
poniendo la atención suficiente. Quizás mi tarea sea enseñar a ser
responsables del uso de la nueva tecnología, hacerlo de buena forma,
por ejemplo, considerando las normas éticas; a su vez en el ámbito
del intercambio cultural que los alumnos no se dejen llevar por lo
que viene de afuera, si no que también se sientan parte e
identificados con la cultura nacional.
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